Carolina Wajnerman - Pablo Ruocco
Soy una forma energizada que dice "yo", o dice
"nosotros", pues narra su historia, y en ella apoya el corazón, como
siendo borde, tal vez una rama desprendida de un viejo tronco.
Que el exterior nos influye constantemente -tanto como
nosotros al mundo exterior- no es novedad. Pero, ¿qué puede pasar si se
intentan concretizar dichas experiencias? Es lo que intento responder. El de
hoy es un mundo hiper-estimulante; de lo que se desprende que somos seres
hiper-estimulados. Escribir en ese estado de hiper-estimulación es mi fin. Ver
que tanto pueden afectar -en el más pleno sentido- los sonidos, las imágenes y
todo tipo de sensación proveniente del exterior en el escribir. Por otro lado,
tengo la intención de experimentar hacia donde me dirigirán y que tanto puedo
decidir yo hacia dónde ir. Si bien es utópico, mi idea inicial fue empezar sin
una idea, con la mente en blanco. Fue a lo primero que renuncié, menos por
voluntad que por falta de opciones.
Ser canal para los sonidos. Plasmar en imágenes el aroma de
esa persona querida. Quizás cantar un
arrullo y que mi latir sea el pulso de alguna melodía. Moldear mi alma a través
de dar forma a una escultura, o un collage. Y escribir todo eso, como si por
mis manos bajaran palabras, como si una voz cantada las dictara para mí.
Todo esto que narro es situación. Una situación rebotando al
infinito. Algún día, será concreta como un alma o una canción.

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