Textos escritos a partir de diversas consignas, estímulos e ideas, realizados en el marco del Taller de Escritura en Vivo. Febrero de 2016. Escritos parciales, imperfectos, mejorables; ¡pero escritos al fin!
Pablo Ruocco
Wri-nning o el primer kilómetro de palabras
(contexto: primera consigna- tarea del taller Escritura en Vivo)
La consigna – escribir de manera
libre durante la extensión de una canción instrumental de libre elección - me
pone nervioso. La música que elegí para hacerla (del disco Bird de Charlie Parker) también. Tengo calor, me duele la cabeza,
estoy molesto; pero escribo.
Pienso que el ejercicio de
escribir tiene varias similitudes con el de correr (y de inmediato me doy
cuenta que no es nada original, Murakami ya escribió un libro entero sobre
esto). Y quizás en eso de “ejercicio” radique la clave de este asunto: preparar
los músculos, ubicar un tiempo y un espacio propicio (o al menos confortable,
dentro de las posibilidades) contar con los mínimos elementos que la actividad
requiere… No hay caso, con tanto calor no se puede ni correr ni escribir.
Pero sigo escribiendo (de correr,
ni hablar). Se me ocurren algunas denominaciones simpáticas que podrían
condensar ambos ejercicios: escorrer,
corribir… wri-nning o runn-ting (en
inglés). Siento que pensar tanto no favorece la fluidez de la escritura. De mí
escritura. Pero sigo escribiendo. Y quizás de eso se trate: de sostener el
gerundio del ejercicio, aunque más no sea como ejercicio. O incluso, como instancia
anterior a “escribir”. Como si hubiese una Escritura, con E mayúscula. Como si
una fuese el caldeamiento, o entrada en calor de la otra. A nadie que nunca
corrió un kilómetro se le ocurriría anotarse en una maratón. Pero nada dice que
ese mismo “alguien” no pueda llegar a correr una maratón, con el
correspondiente entrenamiento.
Quizás lo mismo me pase con la
escritura. ¿Estaré escribiendo mi primer kilómetro? Puede ser. Y el comienzo
parecería ser lo más tedioso. Armar una rutina, ser constante, cuidarse con
algunas comidas… Al mismo tiempo pienso que en la analogía que estoy
desarrollando encuentro algo tramposo: sólo estoy pensando en distancias, en
líneas de largadas y llegadas, en cantidades y posiciones. Quizás sería
conveniente (aunque con pensarlo y proponérmelo no es suficiente: no practico
la psicología cognitiva) disfrutar del “mientras tanto”. De salir a correr, o
entrar a escribir por el mero placer de atravesar caminos, disfrutar de la
maravilla de un paisaje distinto, generar las posibilidades para sentirme un
poco mejor.
Y acá me encuentro, escribiendo
mi primer kilómetro. Y no es que nunca haya escrito, sino que este primer
kilómetro es el primero que encaro desde otro lugar.

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