miércoles, 15 de julio de 2015

Reflexiones sobre el concepto de Clínica Ampliada | Ensayo

En su texto “Psicodrama Grupal Hoy: Clínica de la Diversidad” (Actualidad Psicológica, Enero 2011), Carolina Pavlovsky plantea que “la inclusión del Psicodrama como herramienta en la clínica produce en algunos, una nueva forma de concebir el acontecimiento grupal: el relato discursivo deviene ´pensamiento en escenas´”, concepto desarrollado por Martinez Bouquet, F. Moccio y E. Pavlvosky.
Ahora bien, si el teatro le permitió a J. L. Moreno concebir una modalidad clínica en donde los pacientes pudiesen dramatizar, sin dejar de lado la palabra, sino, por el contrario, potenciándola con la inclusión del cuerpo, el espacio, la acción… De la misma forma, podemos pensar la Musicoterapia, la Danza/Movimiento-Terapia… disciplinas en pleno crecimiento en las cuales, análogamente, ofrecen elementos provenientes de las artes al servicio del quehacer terapéutico. Si la máxima moreniana enuncia: “no lo relates, hacelo”, podríamos inferir otras tantas: “no lo relates, cantalo/ sonorizalo/ danzalo”.
Ese fue el desafío que nos propusimos con una colega musicoterapeuta: concebir un espacio clínico grupal en donde lo diverso de los dispositivos, recursos y técnicas, promueva, coincidiendo no solo desde la reflexión, sino también desde la práctica, con lo que C. Pavlovsky describe como una nueva noción, la clínica ampliada: “no reducida a las prácticas paradigmáticas y hegemónicas y saberes incluso a nivel académico; clínica que abandone sus refugios sedentarios y se anime a transitar nuevos territorios en un compromiso de construcción social”. Una clínica ampliada, tanto en sus posibilidades conceptuales, como en su producción de sentidos. Asimismo, desde la coordinación, ampliar el “pensamiento en escenas” a un pensamiento en partituras, en coreografías…, en las infinitas posibilidades que el entrecruzamiento de tales dispositivos permita.
Sosteniendo la premisa que C. Palvlovsky refiere: “aprendimos la plasticidad para tolerar el caos, las intensidades inesperadas, lo diverso que supone el acontecimiento grupal”. Por qué no, entonces, aprender también a tolerar la multiplicidad de lenguajes posibles – dramático, sonoro, danzado - en tanto diversas vías de expresión al servicio del grupo. Lenguajes todos ellos comunes y universales, pero al mismo tiempo, potentes y ambiguos. Capaces de abrir a nuevas significaciones, con la espontaneidad y la creatividad como estandartes.
Sin embargo, esto no significa promover el “todo vale”. Porque, al decir de una estudiante de Psicodrama, “si vale todo, nada vale”. No. Esta propuesta es sencillamente una punta más del ovillo, que invita a seguir desenredando, articulando diversas disciplinas, el nudo grupal. Con la capacitación y conocimientos correspondientes y necesarios para ello.
En el texto anteriormente mencionado, C. Pavlovsky, finaliza diciendo que “la DIVERSIDAD produce OTRAS SUBJETIVIDADES y OTRAS REALIDADES. Es potencia de transformación, y nos conecta con afectos más solidarios e inclusivos”. Habilitar a que convivan, en un mismo espacio clínico, diversas técnicas, recursos, dispositivos expresivos, permitiría, seguir potenciando, transformando, conectando… en un gerundio continuo, que no es otra cosa que el movimiento: de la escenas, del sonido, de la danza.


Revista Campo Grupal
N° 169. Agosto de 2014

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